Alumnos participando en un escape room en inglés en el colegio

Por qué funcionan nuestros escape rooms para aprender inglés?

Un escape room puede ser una herramienta estupenda para aprender inglés porque da a los alumnos una razón real para utilizar el idioma. Para avanzar tienen que entender instrucciones, buscar información, compartir ideas, tomar decisiones y resolver problemas con sus compañeros. El inglés deja de ser simplemente algo que están estudiando y se convierte en una herramienta que necesitan para conseguir un objetivo.

Y ahí está, para nosotros, gran parte de la magia.

En FunBox llevamos más de 18 años trabajando en colegios e institutos y hemos realizado actividades con más de 100.000 alumnos. Con nuestros escape rooms en inglés, hay algo que vemos una y otra vez: en cuanto empieza el juego, cambia la actitud de muchos alumnos hacia el idioma.

Antes de empezar solemos encontrarnos de todo: el que pregunta inmediatamente “¿hay premio?”, el que asegura que es buenísimo en los escape rooms, el que mira con cierta desconfianza cuando oye que todo va a ser en inglés… y el que ya ha decidido que él no piensa decir ni una palabra.

Cinco minutos después, normalmente están todos buscando pistas.

Y eso nos encanta.

Ya no se trata de contestar bien una pregunta del libro.

Hay una caja que abrir. Un código que descifrar. Una pista que alguien ha pasado por alto. Y el tiempo corre.

De repente, necesitan el inglés para algo.

¿Qué es un escape room educativo?

Un escape room educativo es una actividad basada en retos en la que los alumnos trabajan en equipo para resolver una misión.

Puede haber candados, llaves, mensajes ocultos, códigos, objetos que encontrar, textos que interpretar, pistas que relacionar y problemas que resolver. Pero, a diferencia de un escape room puramente recreativo, las pruebas están diseñadas también con un objetivo educativo.

En un escape room para aprender inglés, el idioma forma parte del propio juego.

Los alumnos pueden tener que:

  • comprender una instrucción;

  • leer una pista;

  • escuchar información;

  • explicar a un compañero lo que han descubierto;

  • relacionar palabras e imágenes;

  • utilizar determinado vocabulario;

  • ponerse de acuerdo sobre una respuesta;

  • pedir ayuda;

  • o explicar por qué creen que una solución es correcta.

No hacen primero un ejercicio de inglés y después juegan.

El inglés está dentro del juego.

1. El inglés tiene un propósito

Esta es, probablemente, la diferencia más importante.

En muchos ejercicios tradicionales, el objetivo inmediato del alumno es lingüístico: completar una frase, elegir un tiempo verbal, aprender una lista de palabras o responder a una pregunta.

En un escape room el objetivo es otro:

Encontrar la llave.

Descubrir quién lo hizo.

Salvar al científico.

Escapar de la pirámide.

Para conseguirlo necesitan utilizar el inglés.

Esto cambia bastante la manera en la que algunos alumnos se enfrentan al idioma. En lugar de pensar constantemente “¿lo estoy diciendo bien?”, están pensando “¿qué significa esta pista?”, “¿dónde está la llave?” o “¡prueba ese número!”.

El inglés pasa a ser el medio, no el fin.

Y cuando el idioma sirve para hacer algo, la comunicación se vuelve mucho más natural.

2. Aprenden a entender sin traducir cada palabra

Una de las habilidades más importantes cuando aprendemos otro idioma es conseguir entender un mensaje aunque no conozcamos absolutamente todas las palabras.

Y esto cuesta.

Hay alumnos que se bloquean en cuanto aparece una palabra desconocida. Dejan de escuchar o de leer porque creen que, si no entienden todo, no pueden entender nada.

Pero en la vida real no funciona así.

Cuando utilizamos otro idioma nos apoyamos constantemente en el contexto, en lo que ya sabemos, en las imágenes, en los gestos y en las palabras que sí hemos entendido.

En un escape room sucede exactamente lo mismo.

Los alumnos tienen que mirar la pista, observar los objetos, escuchar a sus compañeros y utilizar la información que ya tienen para deducir qué está pasando.

No necesitamos entender cada palabra para entender el mensaje.

Aprender a sentirse cómodo con eso es una habilidad lingüística importantísima.

3. Se trabajan varias destrezas a la vez

Un buen escape room en inglés no consiste en poner unos cuantos sudokus dentro de una caja y escribir las instrucciones en inglés.

El idioma tiene que formar parte de las pruebas.

Según cómo esté diseñada la actividad, los alumnos pueden trabajar:

  • Reading, al interpretar pistas, mensajes e instrucciones.

  • Listening, al seguir explicaciones o recibir nueva información.

  • Speaking, al compartir ideas, pedir ayuda y tomar decisiones.

  • Vocabulario, porque necesitan comprender y utilizar determinadas palabras para avanzar.

  • Comprensión global, al deducir significados utilizando el contexto.

Y todo sucede dentro de una misma historia.

El idioma aparece conectado, como sucede en la vida real, y no dividido artificialmente en “ahora hacemos vocabulario”, “ahora hacemos listening” y “ahora hacemos speaking”.

4. Hablar inglés da un poco menos de vergüenza

Todos los profesores de inglés conocen a ese alumno que sabe perfectamente la respuesta pero que, en cuanto le pides que la diga delante de toda la clase, intenta desaparecer detrás de la carpeta.

Muchas veces el problema no es el nivel de inglés.

Es la vergüenza.

Hablar otro idioma nos hace sentir vulnerables. Tenemos miedo de equivocarnos, de pronunciar mal una palabra o de que alguien se ría.

Durante un escape room, la atención deja de estar puesta en cómo habla el alumno y pasa a estar puesta en resolver la misión.

Un “I think it’s four”, “Look here”, “Try this one” o “We need the key” puede parecer poca cosa.

Pero para un alumno que normalmente evita hablar inglés puede ser un paso importante.

No está haciendo una presentación delante de 25 personas.

Está ayudando a su equipo.

Hay un momento que nos hace especial gracia: cuando un alumno que al principio nos ha dicho “yo no sé inglés” acaba siendo el que grita al resto del equipo:

“No, no, it’s under the table!”

5. Los alumnos con distintos niveles pueden aportar cosas diferentes

Una clase nunca tiene 25 alumnos exactamente del mismo nivel.

Y un escape room bien planteado tampoco debería exigirlo.

Uno entiende rápidamente una instrucción en inglés. Otro detecta un patrón numérico. Otro recuerda una palabra que trabajaron en clase. Otro encuentra una pista que nadie había visto. Otro consigue organizar al grupo cuando todos quieren hacer cosas distintas a la vez.

De hecho, una de las cosas más interesantes que vemos en nuestras actividades es que el alumno con mejor nota de inglés no siempre es quien resuelve primero las pruebas.

Porque entran en juego muchas otras capacidades: observación, lógica, memoria, creatividad, comunicación, organización o pensamiento lateral.

El inglés sigue siendo fundamental, pero deja de ser la única manera de aportar algo al grupo.

Y eso puede cambiar completamente la experiencia de algunos alumnos.

Después de tantos grupos, hemos aprendido también a no hacer demasiadas predicciones.

El alumno que parece que va a liderar el equipo no siempre lo hace. El que casi no ha hablado durante los primeros diez minutos puede ser quien vea la pista que todos los demás llevan cinco minutos buscando.

Y a veces ese alumno al que le cuesta más el inglés descubre que es muy bueno viendo patrones, organizando información o pensando de una manera diferente.

Para nosotros, esos son algunos de los mejores momentos de la actividad.

En nuestra forma de trabajar en FunBox, adaptamos tanto el nivel lingüístico como la dificultad de los retos a la edad, el nivel y las necesidades del grupo.

6. Hay emoción, y eso también ayuda

Y sí: también hay ruido.

Un escape room no suele ser una actividad silenciosa. Hay alumnos levantándose, enseñándose pistas, discutiendo si el código es 425 o 452 y llamándonos convencidos de que “el candado está roto” cuando, casi siempre, el candado está perfectamente bien.

Pero ese pequeño caos tiene un propósito.

Están involucrados.

Una cuenta atrás, una caja cerrada, una pista escondida y un misterio por resolver tienen algo que una ficha de ejercicios difícilmente puede reproducir:

quieres saber qué pasa después.

Los alumnos quieren encontrar la respuesta.

Quieren abrir el candado.

Quieren ser los primeros en descubrir la siguiente pista.

Esa curiosidad hace que se impliquen en la actividad.

La investigación sobre gamificación en la enseñanza de inglés ha encontrado, en general, efectos positivos sobre aspectos como la motivación, la participación y la actitud de los alumnos hacia el aprendizaje.

Pero hay un matiz importante.

No cualquier juego produce aprendizaje simplemente por ser divertido.

Para que un escape room sea educativo, tiene que estar bien diseñado.

Alumnos participando en un escape room en inglés en el colegio
Los alumnos trabajan en equipo para resolver pistas y retos en inglés durante un escape room educativo.

Entonces, ¿basta con poner unos candados para aprender inglés?

No.

De hecho, probablemente sea una de las cosas más importantes que hemos aprendido diseñando este tipo de actividades.

Un escape room educativo funciona cuando la historia, las pruebas, el nivel de dificultad, el idioma y la edad de los alumnos están pensados conjuntamente.

Si las pruebas son demasiado fáciles, pierde interés.

Si son demasiado difíciles, genera frustración.

Si los alumnos pueden resolver absolutamente todo sin entender una palabra de inglés, tendremos un escape room muy entretenido, pero no necesariamente una buena actividad para aprender el idioma.

Y si el nivel lingüístico está muy por encima del nivel del grupo, tampoco funcionará.

La investigación sobre escape rooms educativos llega a una conclusión parecida: el juego y los objetivos educativos tienen que estar alineados. No se trata simplemente de añadir elementos de juego a una actividad académica.

El reto está en encontrar ese punto en el que los alumnos tengan que esforzarse, pero puedan avanzar.

¿Qué nivel de inglés hace falta para hacer un escape room?

Esta es una de las preguntas que más nos hacen los profesores antes de reservar:

“Mi grupo no tiene mucho nivel. ¿Van a poder hacerlo?”

La respuesta normalmente es sí.

No buscamos comprobar cuánto inglés sabe cada alumno. Buscamos crear una situación en la que pueda utilizar el inglés que ya tiene y, con ayuda del contexto, de las pistas y de sus compañeros, llegar un poquito más lejos.

Entonces, la respuesta de ¿Qué nivel de inglés hace falta para hacer un escape room? es: Menos del que muchas veces pensamos.

Un escape room no debería ser un examen camuflado.

Con alumnos de menor nivel podemos utilizar instrucciones más breves, apoyos visuales, objetos, repetición y pistas lingüísticamente más accesibles.

Con alumnos mayores o con más nivel podemos introducir textos más complejos, dobles significados, deducciones y retos lingüísticos mucho más exigentes.

Lo importante es adaptar el inglés y las pruebas al grupo, no esperar que todos los grupos se adapten al mismo escape room.

Por eso, cuando llevamos una actividad a un centro, hablamos previamente con los profesores y adaptamos la experiencia al grupo. También proporcionamos recursos para trabajar vocabulario y temática antes de nuestra visita si el profesor quiere preparar a los alumnos.

¿Funcionan los escape rooms en Primaria?

Sí, siempre que estén adaptados a su edad.

De hecho, en nuestras actividades para Primaria utilizamos escape rooms desde los primeros cursos, pero la experiencia cambia muchísimo según la edad.

Un escape room para niños pequeños no puede ser simplemente una versión fácil de uno diseñado para adolescentes.

Necesita otro tipo de pistas, mayor apoyo visual, una narrativa muy clara y retos que puedan comprender y manipular.

En 5º y 6º de Primaria ya podemos introducir acertijos más complejos, códigos, experimentos, búsqueda de información y una mayor autonomía del grupo.

El principio, sin embargo, sigue siendo el mismo:

hay una misión que resolver y el inglés es una de las herramientas para conseguirlo.

¿Y con adolescentes?

Los escape rooms para Secundaria y Bachillerato nos permiten llevar el reto bastante más lejos.

Podemos crear historias más complejas, introducir mayor cantidad de información, jugar con la lógica y la deducción y dar a los equipos más autonomía para organizarse.

Con los adolescentes ocurre además algo curioso.

Si les dices:

“Ahora vamos a practicar speaking”,

no siempre provocas una explosión de entusiasmo.

Si les dices:

“Tenéis 45 minutos para descubrir qué ha pasado y abrir esa caja”,

la reacción suele ser bastante diferente. El inglés sigue estando ahí. Simplemente ha dejado de ser el protagonista.

¿Qué otras habilidades se trabajan en un escape room?

Aunque el objetivo principal de nuestros escape rooms sea crear una experiencia en inglés, durante la actividad ocurren muchas otras cosas.

Los alumnos tienen que:

  • escuchar las ideas de los demás;

  • repartir tareas;

  • compartir información;

  • organizarse;

  • probar una solución;

  • aceptar que se han equivocado;

  • cambiar de estrategia;

  • gestionar la frustración;

  • tomar decisiones con tiempo limitado;

  • y colaborar para alcanzar un objetivo común.

Comunicación, colaboración, resolución de problemas, pensamiento crítico, creatividad…

Son habilidades que no pertenecen exclusivamente a la clase de inglés, pero que encajan de forma muy natural dentro de ella.

¿Los escape rooms sustituyen a una clase de inglés?

No. Ni lo pretenden.

No creemos que aprender inglés consista en sustituir libros por juegos ni que todo tenga que ser divertido todo el tiempo.

Los alumnos necesitan vocabulario, gramática, lectura, escritura, práctica, repetición y buenos profesores.

Pero también necesitan oportunidades para utilizar lo que saben.

Un escape room crea una situación diferente a la clase habitual. Durante un rato, el inglés deja de ser algo sobre lo que responden preguntas y pasa a ser algo que necesitan para conseguir otra cosa.

Y eso tiene mucho valor.

Lo que vemos nosotros en los colegios

Después de tantos años haciendo actividades, seguimos entrando en cada clase sin saber exactamente cómo va a reaccionar ese grupo.

Eso también forma parte de lo divertido.

Hay clases tremendamente competitivas. Otras que se organizan sorprendentemente bien. Algunas necesitan un pequeño empujón al principio y luego no quieren parar. Hay grupos que resuelven una prueba de una manera que nosotros ni siquiera habíamos previsto.

Trabajar con alumnos significa eso: puedes diseñar hasta el último detalle de una actividad, pero ellos siempre consiguen sorprenderte.

Luego hay un momento que sigue gustándonos especialmente.

Es ese punto de la actividad en el que los alumnos dejan de pensar que están “haciendo inglés”.

Están demasiado ocupados buscando, hablando, probando, equivocándose, volviendo atrás y celebrando que por fin han conseguido abrir el candado.

Y, sin darse demasiada cuenta, están utilizando el idioma.

Ese es, para nosotros, uno de los grandes beneficios de un escape room en inglés:

durante un rato, el inglés deja de ser una asignatura y se convierte en algo que sirve para hacer cosas.

Y de eso se trata.

Si quieres saber más sobre escape rooms y aprendizaje de inglés

Si te apetece profundizar un poco más en la investigación que hay detrás de la gamificación y los escape rooms educativos, aquí tienes dos lecturas interesantes:

Chan, S. & Lo, N. (2024). Enhancing EFL/ESL instruction through gamification: a comprehensive review of empirical evidence. Frontiers in Education.
Una revisión de 30 estudios sobre el uso de la gamificación en la enseñanza y el aprendizaje del inglés, con especial atención a aspectos como la motivación, la participación y el aprendizaje.
Leer el estudio

Veldkamp, A., van de Grint, L., Knippels, M. C. P. J. & van Joolingen, W. R. (2020). Escape education: A systematic review on escape rooms in education. Educational Research Review, 31, 100364.
Una revisión de la investigación sobre el uso de escape rooms en educación, su diseño y la importancia de que los retos del juego estén realmente conectados con los objetivos de aprendizaje.
Leer el estudio


Escape rooms en inglés de FunBox English

En FunBox English llevamos más de 18 años realizando actividades en inglés en colegios e institutos y hemos trabajado con más de 100.000 alumnos en más de 250 centros.

Nuestros escape rooms en inglés están diseñados para diferentes edades y niveles, desde Primaria hasta ESO y Bachillerato.

Nos desplazamos al centro, llevamos todo el material, montamos la actividad y trabajamos en grupos reducidos para conseguir que todos los alumnos puedan participar.

¿Quieres organizar un escape room en inglés en tu colegio o instituto?

Puedes descubrir nuestros escape rooms en inglés o ponerte en contacto con nosotros y te ayudamos a elegir la actividad que mejor encaja con la edad y el nivel de tus alumnos.

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